Qué incluye esta traducción

Traducción propia al español del resumen y de todo el texto narrativo del artículo. Las figuras, la tabla de datos y la bibliografía se conservan en el PDF original enlazado. Los números de referencia corresponden a ese original. No es una traducción oficial ni implica aprobación de los autores.

Este texto reproduce los razonamientos e hipótesis de los autores, que deben distinguirse del análisis crítico de LC. Los ángulos y cargas descritos son datos del protocolo, no una pauta universal de entrenamiento.

Original: McCurdy, K. W., y Koldenhoven, R. M. (2025), International Journal of Strength and Conditioning. DOI: 10.47206/ijsc.v5i1.370. © Los autores. Original y traducción bajo CC BY 4.0. Adaptación: traducción al español y formato web por LC Entrenamientos, 19 de septiembre de 2026.

Resumen

Objetivo: comparar los niveles de activación muscular del tronco y de las regiones superior e inferior del cuerpo, y el rango de movimiento del tronco y la cadera entre el peso muerto rumano tradicional (TRDL) y con landmine (LRDL).

Métodos: nueve hombres y siete mujeres (edad: 23,2 ± 5,3 años; altura: 171,7 ± 8,8 cm; peso: 78,7 ± 17,5 kg), con al menos seis meses de experiencia en entrenamiento de fuerza, participaron voluntariamente y completaron el estudio. La activación muscular y el rango de movimiento del tronco y la cadera se sincronizaron temporalmente durante los ejercicios. Para normalizar los datos se evaluó, mediante electromiografía (EMG), la contracción voluntaria isométrica máxima de cada grupo muscular: trapecio medio, dorsal ancho, erectores espinales, glúteo mayor y bíceps femoral. Los participantes completaron tres repeticiones con una carga de 8RM en cada variante. Las mediciones de EMG y de unidades de medición inercial se analizaron con el paquete SPM 1d, versión 0.4, de mapeo paramétrico estadístico unidimensional para Matlab. Se utilizaron pruebas t pareadas para comparar las mediciones de ambas variantes durante las fases concéntrica y excéntrica, con un nivel de significación establecido previamente en p < 0,05.

Resultados: no se encontraron diferencias significativas de EMG en ninguno de los grupos musculares analizados durante las fases excéntrica y concéntrica. La flexión de cadera y lumbar tampoco mostró diferencias significativas entre ejercicios.

Conclusiones: con una intensidad relativa similar, ambas variantes producen niveles similares de activación en los grupos musculares del tronco y de las regiones superior e inferior del cuerpo. El desplazamiento posterior del centro de masas es similar entre ejercicios, según indica la similitud del rango de movimiento de cadera y tronco.

Aplicaciones prácticas: los datos indican que ambas variantes pueden utilizarse de forma intercambiable sin diferencias en activación muscular ni en el rango de movimiento lumbar y de cadera.

Introducción

El peso muerto rumano tradicional (TRDL) es un ejercicio de fuerza dirigido principalmente a los extensores de la cadera (13,15). Con las rodillas ligeramente flexionadas y el tronco neutro, la flexión y extensión de cadera busca concentrar la activación en esa musculatura. Los extensores de cadera y tronco intervienen a medida que la línea de gravedad de la carga se aleja del eje de la cadera y de la columna vertebral, mientras el peso se mantiene bajo la articulación del hombro durante la flexión de cadera (11). También se necesitan los estabilizadores escapulares y glenohumerales y los extensores glenohumerales para sostener la carga, aunque no se conocían estudios que investigasen la activación de los grupos musculares del hombro implicados.

El TRDL se utiliza para aportar especificidad al trabajo de los isquiotibiales en deportes que soportan el peso corporal. También se incorpora a programas de fuerza para desarrollar estos músculos, dada la baja activación encontrada en la sentadilla (7). La mayor activación de los isquiotibiales frente a la sentadilla podría deberse a la inhibición recíproca asociada a la alta activación del cuádriceps en esta última (7,18,28). Sin embargo, el TRDL produjo menor activación del glúteo mayor que la sentadilla dividida con el pie posterior elevado (18), y menor activación de isquiotibiales que el curl de piernas (9,17,22,26) y el ejercicio nórdico (9,26). Su base de apoyo anteroposterior estrecha genera cierta inestabilidad, que podría limitar la activación y la producción de fuerza al restringir el peso levantado. Por ello resulta pertinente estudiar una variante más estable.

Una modificación es el peso muerto rumano con landmine (LRDL). Al anclar un extremo de la barra y colocarse a horcajadas sujetando el otro, se proporciona estabilidad anteroposterior. El levantador realiza el movimiento descrito, pero puede contrarrestar la carga anterior desplazando las caderas hacia atrás cuanto necesite sin desequilibrarse. La base de apoyo anteroposterior se extiende desde los dedos de los pies hasta el extremo anclado. Esa mayor estabilidad podría permitir cargas absolutas superiores y más activación de los principales grupos musculares, en consonancia con investigaciones que comparan ejercicios estables e inestables (5).

Aunque el TRDL se dirige principalmente a los extensores de cadera, se sabe menos de la activación del tronco y la región superior del cuerpo. Los extensores del tronco actúan isométricamente para mantener una postura neutra. No obstante, varias semanas de entrenamiento con peso muerto de piernas rígidas no mejoraron el torque lumbar, lo que podría indicar una actividad muscular baja en varones jóvenes entrenados en fuerza (11). El ejercicio glute-ham raise también produjo mayor activación de los extensores del tronco que el TRDL en varones jóvenes entrenados (16). Elevarse sobre un escalón para ampliar el recorrido aumentó la activación lumbar en culturistas varones jóvenes con alto nivel de entrenamiento (6). Sin embargo, con cargas elevadas, la falta de flexibilidad de cadera puede impedir alcanzar esa posición inferior. Podría aumentar la flexión del tronco al acercar la barra al suelo, con el potencial de incrementar la solicitación de los tejidos lumbares y discos vertebrales. Resulta razonable investigar variantes que incrementen la activación de los extensores del tronco y puedan ejecutarse con una técnica adecuada.

Durante el TRDL, la cintura escapular debe estabilizarse para sostener la carga. También se produce flexión y extensión glenohumeral. El peso suspendido verticalmente bajo el hombro probablemente limita la necesidad de que los motores principales del hombro, como el dorsal ancho, produzcan esos movimientos; sin embargo, aún debe determinarse la activación de los estabilizadores escapulares, como el trapecio, y de los motores principales. En el LRDL, en cambio, la carga gira siguiendo un arco y las caderas pueden desplazarse más hacia atrás para compensarla. Estas diferencias parecen exigir más esfuerzo a la musculatura del hombro para sostener la carga y controlar la flexión y extensión.

El LRDL es una variante más estable que podría aumentar la activación de la musculatura inferior, del tronco y de la región superior mediante cargas mayores y el máximo esfuerzo de los motores principales. Las diferencias de agarre, trayectoria de la barra y distribución de la masa para contrarrestar la carga también pueden modificar los patrones de activación. Por tanto, este estudio compara la activación de cadera, tronco y hombro en ambas variantes a igual intensidad relativa. Como objetivo secundario analiza el recorrido de cadera y tronco, dada la posibilidad de aumentar el desplazamiento posterior de las caderas en el LRDL sin perder estabilidad.

Métodos

Participantes

Dieciséis personas —nueve hombres y siete mujeres— participaron voluntariamente y completaron el estudio. La media ± desviación estándar fue de 23,2 ± 5,3 años de edad, 171,7 ± 8,8 cm de altura y 78,7 ± 17,5 kg de peso. Para participar debían practicar entrenamiento de fuerza desde hacía al menos seis meses. Acumulaban 3,3 ± 2,7 años de experiencia y debían entrenar fuerza al menos una vez por semana; la mayoría lo hacía dos o tres veces. Todas tenían experiencia previa con TRDL con barra libre. Su fuerza de ocho repeticiones máximas (8RM) fue de 69,9 ± 21,7 kg en TRDL y 68,6 ± 20,9 kg en LRDL. Se excluyó a quienes presentaban una lesión previa de extremidad inferior o una afección que limitase el esfuerzo máximo para la prueba de fuerza. El comité institucional de la universidad aprobó el estudio. Se informó verbalmente de los beneficios y riesgos antes de leer y firmar el consentimiento informado.

Diseño

Se realizó un estudio transversal para evaluar la activación muscular de las regiones superior e inferior del cuerpo y del tronco a la misma intensidad relativa en TRDL y LRDL. Los participantes completaron tres sesiones: familiarización, evaluación de fuerza y registro de EMG y cinemática. La EMG se normalizó evaluando contracciones voluntarias isométricas máximas (MVIC) para cada grupo muscular antes del registro, en esa misma sesión. Se comparó la EMG durante todo el recorrido de las fases excéntrica y concéntrica, así como el movimiento de tronco y cadera. Todas las sesiones se efectuaron en el laboratorio de biomecánica clínica y fisiología, aproximadamente a la misma hora del día para cada participante.

Sesión de familiarización

Tras el consentimiento se registraron edad, altura, peso y experiencia. Antes de los ejercicios se realizó un calentamiento dinámico de diez minutos con estiramientos suaves. Los investigadores explicaron la técnica del TRDL. A partir de la estimación individual de la carga de 8RM se realizaron dos series de calentamiento de tres a cinco repeticiones con cargas ligeras, aproximadamente el 40–50 % de la 8RM estimada. Después de demostrar la técnica correcta se completaron tres repeticiones con una carga estimada del 75 % de la 8RM, para comprobar la técnica con mayor carga. Se siguió el mismo procedimiento para practicar LRDL.

Evaluación de fuerza

Se evaluó la 8RM de ambas variantes tras al menos 48 horas de descanso desde la familiarización. La prueba comenzó con diez minutos de calentamiento dinámico y estiramientos suaves. El orden de los ejercicios fue aleatorio, con diez minutos de descanso entre ellos. Las series de calentamiento siguieron el procedimiento de familiarización. Para determinar la 8RM se siguieron las directrices de la NSCA: ocho repeticiones con incremento de carga en cada serie (24).

Cada levantamiento se ejecutó con los pies a la anchura de las caderas, rodillas estáticas en ligera flexión, tronco neutro y aproximadamente 90–105° de flexión y extensión de cadera. Se compensó la carga anterior desplazando las caderas hacia atrás. La barra con peso se sostuvo con los codos extendidos. Los ejercicios comenzaron de pie; se flexionó la cadera hasta que el peso tocó una almohadilla de cinco centímetros situada en el suelo y se regresó a la posición inicial. En TRDL, figura 1A, se utilizó agarre prono a la anchura de los hombros. En LRDL se sujetó la barra con agarre neutro de bate de béisbol, con la mano derecha, y se situó la barra entre las piernas. El extremo contrario estaba fijado para permitir el giro, figura 1B. En LRDL, los dedos de los pies se colocaron entre 10 y 25 cm detrás del primer disco y se controló la posición para cada participante. La técnica se evaluó cualitativamente y debía ser correcta para considerar válida una ejecución. Todas las mediciones de fuerza se completaron en un máximo de tres series.

Registro de EMG y cinemática

Tras un descanso mínimo de 48 horas se registró la EMG de ambos ejercicios en una misma sesión. Después de diez minutos de calentamiento dinámico y estiramientos suaves se preparó la piel mediante afeitado, abrasión y limpieza con alcohol isopropílico. Con cinta de doble cara se colocaron sensores inalámbricos Trigno Avanti, Delsys, Boston, Estados Unidos, en el lado derecho: trapecio medio (MT), entre T2 y el borde medial de la escápula (10); dorsal ancho (LD), un centímetro lateral al borde inferior de la escápula (20); erectores espinales (ES), a tres centímetros de la apófisis espinosa de L3 (3); glúteo mayor (GM), entre el trocánter mayor y el sacro (18); y bíceps femoral (BF), en el vientre muscular entre la tuberosidad isquiática y el epicóndilo lateral de la tibia, paralelo al eje longitudinal del músculo (18). Se añadieron vendas elásticas con presión ligera para minimizar desplazamientos y mantener la conductividad.

La cinemática se midió mediante unidades de medición inercial (IMU), calibradas con el participante orientado al norte, 0°. Los sensores que registraban la EMG de MT, ES y BF, junto con otro colocado en el sacro, midieron también la flexión y extensión lumbar y de cadera. Los datos de IMU y EMG se registraron simultáneamente y después se sincronizaron manualmente en el programa.

Para normalizar los datos se realizaron MVIC de cada músculo. Tras cinco minutos de descanso, cada participante completó tres repeticiones con una carga de 8RM en cada ejercicio, en orden aleatorio y con cinco minutos entre ejercicios. Todos los registros de EMG se realizaron en una sesión.

Instrumentación y procesamiento

El programa Motion Monitor se utilizó para sincronizar temporalmente los datos de EMG e IMU y realizar el procesamiento inicial. La EMG se registró a 2.000 Hz y se procesó con un filtro de paso de banda de 10–500 Hz. Se exportó la amplitud de la raíz cuadrática media de cada músculo. Todas las MVIC se registraron con el participante tumbado boca abajo en una camilla, inmovilizado con una cincha fijada a ella y con resistencia manual adicional cuando se necesitó estabilización. La contracción duró cinco segundos, con aumento gradual hasta el esfuerzo máximo tras uno a tres segundos. Se utilizó el segundo de EMG más alto como MVIC para el análisis.

En todas las pruebas se fijó el cuerpo a la camilla con una cincha alrededor de las caderas, salvo en GM, donde se situó alrededor de la zona lumbar. La MVIC del BF se registró con cadera y rodilla extendidas (22), fijando el tobillo con una cincha a la altura del tendón de Aquiles. Para GM, la cadera estaba extendida y la rodilla flexionada a 90° (27); se fijaron las caderas y se aplicó resistencia en la zona posterior distal del fémur. Para LD, el hombro estaba a 0° y se realizó extensión isométrica contra resistencia manual en la muñeca (20). El MT se evaluó con el hombro a 90° de abducción y rotación externa, intentando una abducción horizontal contra resistencia manual en la muñeca (10). Los ES se evaluaron con el tren superior horizontal al suelo, el tronco extendido más allá del borde de la camilla y resistencia manual en la parte superior de la espalda (3).

Los datos cinemáticos se registraron a 100 Hz y se utilizaron para identificar el inicio y final de cada fase excéntrica y concéntrica. La fase excéntrica comenzó al bajar la barra hacia el suelo y aumentar la flexión de cadera. La fase concéntrica comenzó en el ascenso tras alcanzar la posición inferior. Se colocaron marcadores manuales en el archivo de actividad. El procesamiento posterior se efectuó en Matlab R2023b, MathWorks, Natick, Estados Unidos. Los datos de EMG e IMU de cada fase se normalizaron temporalmente del 0 al 100 %.

Análisis estadístico

Se empleó spm1d, versión 0.4, para mapeo paramétrico estadístico unidimensional en Matlab (21). La normalidad se evaluó con Kolmogórov-Smirnov; los datos no siguieron una distribución normal. Se utilizaron pruebas t pareadas SPM no paramétricas para comparar EMG e IMU entre TRDL y LRDL en ambas fases. Se estableció a priori significación en p < 0,05. La magnitud de las diferencias se cuantificó con g de Hedges, interpretada como grande (> 0,80), moderada (0,50–0,79), pequeña (0,20–0,49) y trivial (< 0,19).

Resultados

No hubo diferencias estadísticamente significativas entre TRDL y LRDL en las variables de EMG o cinemática, ni durante la fase excéntrica ni durante la concéntrica (p > 0,05; figuras 2 y 3, tabla 1). La tabla 1 presenta medias, desviaciones estándar y tamaños del efecto. La figura 2 muestra la flexión lumbar y de cadera con intervalos de confianza del 95 %, y la figura 3 muestra los datos de EMG con esos intervalos. Los tamaños del efecto de EMG y de flexión lumbar y de cadera fueron triviales o pequeños.

Consultar tabla 1 y figuras 2–3 en el original, páginas 5–7 ↗

Discusión

El principal hallazgo fue que LRDL y TRDL produjeron niveles similares de activación en todos los grupos musculares con la misma intensidad relativa. Con una carga de 8RM se observó una activación de moderada a alta en todos ellos. Tampoco hubo diferencias significativas en el recorrido de cadera y tronco.

La activación de GM, BF y ES fue similar a la encontrada en estudios anteriores sobre TRDL con cargas relativas comparables, cercanas a 8RM (1,6,13,26,28). En comparación, se habían registrado activaciones inferiores, del 21–38 %, al utilizar el 50 % de 1RM, lo que respalda la relación entre carga y activación (8). De acuerdo con otros trabajos (1,6,8), ES presentó la activación media más alta, aproximadamente el 95 %, seguido de BF, aproximadamente el 63 %, y GM, aproximadamente el 51 %. Los resultados que comparan GM con BF son diversos, en parte por las diferencias de ejercicio, técnica y carga (6,8,13,26). Algunos estudios encontraron más activación en isquiotibiales (8,13), otros en GM (6,26), y Andersen y colaboradores observaron niveles muy similares (1). Los tamaños del efecto de ES, GM y BF al comparar ejercicios fueron pequeños. Las diferencias relativamente pequeñas entre GM y BF también están apoyadas por investigaciones anteriores (1,6,8,13,16). Sin embargo, estas comparaciones deben interpretarse con cautela, porque los métodos de MVIC difieren entre estudios.

Este estudio comparó la activación a igual intensidad relativa. El LRDL ofrece una base de apoyo anteroposterior mayor y, por tanto, puede considerarse más estable. Se ha mostrado que los ejercicios de fuerza más estables pueden aumentar la producción de fuerza (5), aunque deben considerarse el tipo de ejercicio, la carga y la forma de modificar la estabilidad. Por esta diferencia se planteó que se levantarían cargas mayores en LRDL, con mayor activación muscular. Sin embargo, las cargas de 8RM no fueron estadísticamente diferentes: 69,9 kg en TRDL frente a 68,6 kg en LRDL. En TRDL la trayectoria es lineal; en LRDL la carga gira y la resistencia incluye el torque. En TRDL, la magnitud y el centro de masas de la carga no cambian según la posición de los discos sobre la barra. En LRDL, al añadir discos al extremo, su centro de masas se aleja del eje, aumentando el torque resistente además del peso añadido. Por ello, no se pueden comparar directamente las resistencias usando solo la carga absoluta.

Con la base de apoyo anteroposterior más amplia del LRDL se planteó que los participantes desplazarían más las caderas hacia atrás para compensar la carga anterior, figuras 1A y 1B. La flexión máxima media de cadera fue mayor en LRDL, 103° frente a 98°, pero la diferencia no fue significativa y el tamaño del efecto fue trivial. No hubo diferencias de movimiento lumbar, aproximadamente 7°, y ambos ejercicios mostraron una postura relativamente neutra. La posición inferior se controló indicando que el peso tocara una almohadilla de unas dos pulgadas de espesor sobre el suelo antes del regreso. Con las rodillas estáticas, un mayor desplazamiento posterior de las caderas probablemente generaría más flexión de cadera.

Frente a TRDL, el LRDL permite mayor desplazamiento posterior de cadera manteniendo la estabilidad anteroposterior, porque la masa permanece dentro de la base de apoyo entre el extremo posterior de la barra y los dedos de los pies. Investigaciones previas indicaron que aumentar el recorrido de cadera elevándose sobre un escalón durante TRDL incrementa la activación lumbar (6). Baroni y colaboradores (2) también observaron que entrenar con recorrido completo produjo más daño muscular, que podría conducir a mayor fuerza e hipertrofia con recuperación óptima. Sin embargo, en este estudio la diferencia de flexión de cadera no fue significativa y no produjo diferencias significativas de activación. Permitir que cada participante bajara hasta su recorrido máximo podría haber modificado la activación, pero esa hipótesis exige investigación adicional.

Aunque la activación muscular quizá no prediga la magnitud de las adaptaciones al entrenamiento, Schoenfeld y Grgic (23) concluyeron en una revisión sistemática que parte de la evidencia indica más hipertrofia al trabajar el tren inferior con recorrido completo que con parcial. También pueden influir el nivel de entrenamiento, la intensidad, el volumen y el grupo muscular. Es necesario estudiar si un mayor desplazamiento posterior de cadera y recorrido en LRDL aumentaría la activación de tronco y cadera, la fuerza y la hipertrofia.

Según el conocimiento de los autores, este fue el primer estudio que comparó activación del tren superior en variantes del RDL. Aunque no se midió el recorrido del hombro, en LRDL se produce más flexión de hombro al desplazar las caderas hacia atrás, figuras 1A y 1B. El dorsal ancho debe resistir la carga excéntricamente y después actuar de forma concéntrica durante la extensión del hombro, ya que el peso queda más adelantado respecto al cuerpo que en TRDL. En este último, la barra sigue una trayectoria lineal y permanece suspendida directamente bajo el hombro al flexionar la cadera y aproximarse el tronco a la horizontal. Por ello se planteó que sostener esa carga suspendida requeriría menos esfuerzo y activación. La diferencia observada, sin embargo, no fue estadísticamente significativa. Fue mayor en la mitad superior del recorrido, pero pequeña al considerar el movimiento completo. Como ocurre con la musculatura del tronco y la cadera, se necesita estudiar el efecto de distintos grados de flexión de cadera sobre la activación del dorsal ancho.

La activación del dorsal ancho fue relativamente alta: 55–70 % en LRDL y 50–53 % en TRDL, para las fases excéntrica y concéntrica, respectivamente. Otros estudios sobre remo invertido —ejercicio dirigido específicamente al dorsal— encontraron una amplia variación: 35 % en modalidad isométrica (19) y 79–94 % en dinámica (30). Al transportar una mancuerna por encima de la cabeza o a un lado del cuerpo con el 15–45 % del peso corporal, la activación del dorsal fue baja, 10–40 % (4). Sperandei y colaboradores (25) observaron activaciones del 50 y 90 % en las fases excéntrica y concéntrica del jalón, respectivamente, al 80 % de 1RM. Fujita y colaboradores (12) encontraron aproximadamente un 70 % en el remo sentado al 70 % de 1RM, similar a este estudio. No obstante, los posibles efectos de entrenar TRDL y LRDL sobre las adaptaciones neuromusculares requieren más investigación.

La activación del trapecio medio también fue similar: 67–75 % en LRDL y 69–75 % en TRDL a lo largo de las fases excéntrica y concéntrica. Se habían observado niveles inferiores en remo invertido con el peso corporal, 35–45 % (30), y al transportar cargas del 25–45 % del peso corporal, 29–41 % en las porciones superior e inferior del trapecio. También se encontró menos activación del trapecio medio, 20–36 %, en remo sentado y jalón con una carga de 10–12RM (14). Se alcanzó aproximadamente el 90 % en remo invertido añadiendo un 10 % del peso corporal y ejecutándolo con una pierna sobre una superficie inestable (29). A la luz de trabajos previos, estos datos indican que sostener cargas relativamente altas en las manos durante LRDL y TRDL provoca una activación relativamente elevada del trapecio medio para apoyar el movimiento y la estabilización escapular.

Es importante señalar varias limitaciones. La muestra fue pequeña; las diferencias podrían haber sido significativas con una muestra mayor y más homogénea de personas muy entrenadas en fuerza. La EMG de superficie quizá no refleje la activación de todas las unidades motoras disponibles y su magnitud puede no predecir las adaptaciones a largo plazo. Los resultados podrían variar con otras cargas o volúmenes de repeticiones y en personas más fuertes o con más experiencia. Antes del estudio, todos los participantes habían entrenado TRDL, pero ninguno había entrenado LRDL. Los desplazamientos de los sensores pueden afectar a la conductividad; se intentó minimizarlos mediante cinta de doble cara y vendas elásticas. Finalmente, el método utilizado para la MVIC debe tenerse en cuenta al interpretar la activación.

Conclusión

LRDL y TRDL produjeron niveles similares de activación en los extensores de cadera y tronco, el dorsal ancho y el trapecio medio. Aunque se esperaban niveles relativamente altos en los extensores de cadera y tronco, también se encontraron niveles relativamente altos en dorsal ancho y trapecio medio. La activación fue relativamente elevada en cada músculo durante ambos ejercicios, pero estos datos no permiten determinar sus efectos sobre las adaptaciones al entrenamiento. Son necesarios estudios de entrenamiento para comprender las mejoras a largo plazo. Fue posible mantener una postura neutra del tronco con una carga de 8RM en ambos ejercicios. La diferencia del recorrido de cadera no fue significativa, lo que sugiere un desplazamiento posterior similar para compensar la carga.

Recomendaciones para futuras investigaciones

Las diferencias biomecánicas deben considerarse tanto en la práctica como en estudios posteriores. El TRDL tiene una trayectoria lineal y su resistencia depende de la carga añadida. El LRDL tiene una trayectoria angular y su resistencia depende de la carga y del cambio en su centro de masas. En ambos ejercicios hay que considerar la posición del eje articular respecto al centro de masas de la carga.

La mayor base de apoyo anteroposterior del LRDL permite modificar sustancialmente la técnica compensando la carga con mayor desplazamiento posterior de cadera. Esa compensación podría aumentar el recorrido de cadera y hombro y la magnitud de la resistencia. Se necesitan estudios que analicen esos efectos sobre recorrido y activación. También se necesitan intervenciones con TRDL y LRDL que evalúen fuerza e hipertrofia. Por último, se recomiendan diseños similares con distintas cargas y participantes con más experiencia y mayores niveles de fuerza.

Declaraciones del artículo

Conflictos de interés: los autores declaran no tener conflictos de interés.

Financiación: no se utilizaron fuentes de financiación para completar el estudio.

Aprobación ética: se obtuvo siguiendo el procedimiento ético de la universidad. Todos los participantes recibieron información verbal de los beneficios y riesgos antes de leer y firmar el consentimiento informado.

Fechas: envío, 6 de mayo de 2024; aceptación, 12 de diciembre de 2024; publicación, 9 de mayo de 2025.

Los números entre paréntesis conservan las referencias del artículo. La bibliografía original completa está en las páginas 9–10 del PDF.